Cáncer de próstata y radiografías

El cáncer de próstata ocupa el segundo lugar después del cáncer de pulmón como la principal causa de muerte relacionada con el cáncer en los hombres estadounidenses. Sin embargo, mientras que uno de cada seis hombres será diagnosticado con cáncer de próstata en algún momento, solo uno de cada 35 morirá a causa de esta enfermedad. Muchos cánceres de próstata se detectan en sus primeras etapas cuando son curables, y muchos son de crecimiento lento y nunca se diseminan más allá de la próstata. La exposición a los rayos X puede aumentar sus posibilidades de cáncer de próstata en determinadas circunstancias, pero este riesgo parece ser pequeño. Por el contrario, ciertas formas de radiografías se pueden usar para tratar el cáncer de próstata.

Radiación ionizante

Los rayos X son una forma de radiación ionizante, lo que significa que desplazan electrones de los átomos y moléculas de los tejidos a medida que atraviesan el cuerpo. Las moléculas dañadas por la radiación ionizante se cargan eléctricamente o se "ionizan". Según los científicos de la Universidad de Princeton, los átomos y moléculas ionizados pueden producir radicales libres tóxicos, formar enlaces químicos inusuales o alterar la forma en que funciona el ADN. Con el tiempo, estas lesiones pueden cambiar la forma en que se reproducen las células y preparar el escenario para el cáncer.

Exposición pélvica

Un estudio publicado en la edición de junio de 2008 del "British Journal of Cancer" mostró que ciertos procedimientos de rayos X pueden estar asociados con un mayor riesgo de cáncer de próstata. Después de evaluar los datos de 431 hombres con cáncer de próstata de inicio temprano (cáncer que se diagnosticó antes de los 60 años), los autores del estudio encontraron que el cáncer de próstata tenía el doble de probabilidades de ocurrir en hombres que habían tenido radiografías de cadera o enemas de bario al menos cinco años. antes de su diagnóstico de cáncer. Para los hombres con antecedentes familiares de cáncer de próstata, la irradiación pélvica aumentó aún más el riesgo.

La radiación puede curar

Paradójicamente, una de las modalidades de tratamiento más comunes para el cáncer de próstata implica el uso de radiación ionizante. Esta terapia, llamada radioterapia de haz externo, dirige un haz de radiación de alta energía a la próstata en un esfuerzo por eliminar las células cancerosas del órgano. Al igual que sus células normales, las células cancerosas pueden resultar dañadas por la radiación ionizante. De hecho, las células cancerosas son más sensibles a la radiación porque se dividen más rápidamente y su ADN es más susceptible al daño. Sin embargo, aunque la radioterapia de haz externo puede curar el cáncer de próstata en sus primeras etapas, también puede dañar los tejidos normales que rodean la próstata.

Consideraciones

A pesar de los hallazgos del estudio británico de 2008, no hay pruebas de que los procedimientos de rayos X realmente causen cáncer de próstata. Los autores del estudio admitieron que el vínculo entre las radiografías de diagnóstico y el cáncer de próstata es débil, y se necesita más investigación para aclarar este problema. En particular, otro estudio publicado en la edición de diciembre de 2011 del "British Journal of Cancer" concluyó que menos del 1 por ciento de todos los cánceres en el Reino Unido, cuya tecnología refleja la de otros países desarrollados, podría atribuirse a la radiación de diagnóstico. Este pequeño riesgo debe sopesarse con los beneficios de cualquier procedimiento específico.