Enfermedad cardíaca multivaso

La enfermedad coronaria causa obstrucciones en los vasos sanguíneos que llevan sangre al corazón. Sin tratamiento, la enfermedad coronaria puede provocar un ataque cardíaco. La mayoría de las personas tienen tres arterias coronarias principales que suministran sangre al corazón. Cuando más de una arteria se ve afectada por obstrucciones, se dice que una persona tiene una enfermedad cardíaca multivaso. La enfermedad cardíaca multivaso pone una mayor parte del músculo cardíaco en riesgo de sufrir un ataque cardíaco y, por lo general, debe tratarse de manera más agresiva que la enfermedad de un solo vaso.

Enfermedad coronaria multivaso

La enfermedad coronaria, también llamada enfermedad de las arterias coronarias, se desarrolla debido a la acumulación de colesterol y otras sustancias grasas en los vasos sanguíneos que irrigan el corazón. Estos bloqueos, conocidos como placas, promueven la formación de coágulos sanguíneos que pueden obstruir aún más el flujo sanguíneo y causar un ataque cardíaco. Si bien cualquier persona puede desarrollar una enfermedad cardíaca multivaso, las personas con diabetes tienen un riesgo particularmente mayor. El azúcar en sangre crónicamente elevado conduce a cambios inflamatorios en los vasos sanguíneos que contribuyen a la enfermedad coronaria a una edad temprana. El tabaquismo, la presión arterial alta y el colesterol alto son otros factores de riesgo principales de enfermedad coronaria.

Diagnóstico

La enfermedad cardíaca multivaso a menudo se revela primero en un electrocardiograma o EKG. Un electrocardiograma muestra la actividad eléctrica del corazón y puede indicar áreas del corazón que han recibido un flujo sanguíneo inadecuado. Del mismo modo, un ecocardiograma, o una ecografía del corazón, puede revelar evidencia de enfermedad cardíaca multivaso. Durante un cateterismo cardíaco, los médicos toman fotografías de las arterias coronarias mediante radiografías especiales. Este procedimiento permite a los médicos confirmar el diagnóstico de cardiopatía multivaso.

Complicaciones

Sin tratamiento, la enfermedad cardíaca multivaso puede eventualmente conducir a un ataque cardíaco masivo. Las personas con cardiopatía multivaso también corren el riesgo de padecer un trastorno conocido como miocardiopatía isquémica. Esta afección se caracteriza por debilidad del músculo cardíaco debido a una falta crónica de flujo sanguíneo. En algunos casos, la miocardiopatía isquémica no causa síntomas evidentes. En otros casos, sin embargo, se puede desarrollar una profunda falta de aire como resultado de la insuficiencia cardíaca. En casos graves, la enfermedad cardíaca multivaso puede hacer que el corazón se debilite tanto que la presión arterial descienda abruptamente y otros órganos comiencen a fallar, una condición llamada choque cardiogénico.

Terapia medica

Los cambios en la dieta y los medicamentos para abordar los factores de riesgo, incluida la presión arterial alta, los niveles anormales de colesterol y la diabetes, son fundamentales para tratar la enfermedad cardíaca multivaso. La mayoría de las personas con esta enfermedad también se benefician al tomar una aspirina diaria para reducir el riesgo de ataque cardíaco. Dejar de fumar y evitar el humo de segunda mano son imperativos para prevenir la progresión de la enfermedad cardíaca multivaso.

Otras terapias

Cuando alguien con cardiopatía multivaso desarrolla síntomas, como dolor de pecho y dificultad para respirar, se puede considerar el tratamiento con angioplastia o cirugía de derivación de arterias coronarias. Durante la angioplastia, los médicos insertan un pequeño globo en una arteria de la pierna o el brazo y lo introducen en el corazón. Luego, el globo se infla para comprimir los bloqueos en las arterias coronarias. También se pueden colocar pequeños stents de malla para mantener abiertas las arterias. Con la cirugía de derivación de las arterias coronarias, los cirujanos utilizan vasos sanguíneos de otras partes del cuerpo para desviar la sangre alrededor de las arterias coronarias bloqueadas. La edad y la presencia de otras afecciones médicas, incluida la diabetes, se tienen en cuenta al decidir la mejor estrategia para abordar la enfermedad cardíaca multivaso.