¿ERGE o angina?

Cada año, más de 385,000 estadounidenses mueren de enfermedad coronaria, una afección caracterizada por el estrechamiento de las arterias que suministran sangre al corazón. Aproximadamente un tercio de estas personas sucumben a ataques cardíacos. Un número significativo de personas tiene angina (dolor en el pecho debido a la falta de suministro de oxígeno al músculo cardíaco) en las horas, días o semanas antes de sufrir un ataque cardíaco. Sin embargo, varias afecciones, incluida la enfermedad por reflujo gastroesofágico, pueden causar un dolor que se asemeja a la angina.

Mensajes confusos

Los nervios que irrigan los órganos internos no son tan sensibles como los que irrigan las yemas de los dedos. Los mensajes de dolor del esófago y el corazón ingresan a la médula espinal al mismo nivel que los que provienen de los brazos, los hombros y la pared torácica. Dentro de su médula espinal, los mensajes que llegan de una estructura se mezclan con los de otra. En consecuencia, es posible que su cerebro no pueda distinguir los impulsos de dolor que surgen en su corazón de los generados en su esófago, brazos, hombros o incluso su cuello.

ERGE y dolor de pecho

La enfermedad por reflujo gastroesofágico se caracteriza por síntomas derivados del movimiento ascendente del contenido ácido del estómago hacia el esófago. La acidez es el síntoma más común de la ERGE, pero el dolor que simula la angina de pecho no es inusual. Según una revisión de 2005 en American Family Physician, casi el 20 por ciento de los pacientes estadounidenses que consultan a sus médicos de atención primaria por dolor en el pecho tienen problemas gastrointestinales.

Signos y Síntomas

Debido a la superposición entre la ERGE y la angina, ningún síntoma puede distinguir de manera confiable uno del otro. Sin embargo, si el dolor de pecho se centra debajo del esternón, empeora con el esfuerzo, mejora con el reposo o se irradia a ambos brazos, es más probable que se trate de angina. El dolor en el pecho que empeora al acostarse o inclinarse es más probable que sea causado por ERGE. El dolor que se produce después de comer podría deberse a ERGE o angina. El reflujo posprandial puede causar dolor en el pecho, pero comer puede desviar la sangre del corazón al estómago, desencadenando lo que los médicos llaman "angina posprandial". Ciertos hallazgos físicos pueden indicar ERGE o angina. Si su presión arterial es anormalmente baja, si suda profusamente, si tiene exceso de líquido en los pulmones o si sus ruidos cardíacos son anormales, es más probable que su médico le diagnostique angina. Si su dolor se agrava al aplicar presión en la boca del estómago o se alivia con antiácidos, es más probable que su diagnóstico sea ERGE.

Pruebas poco fiables

La angina y la ERGE no siempre se pueden diferenciar de inmediato con ECG o análisis de sangre. Un ECG puede ser útil para diagnosticar la angina si es anormal. Sin embargo, su ECG puede ser normal si tiene angina o incluso un ataque cardíaco. Los análisis de sangre que solicitan los médicos para evaluar el dolor en el pecho también tienen un valor limitado. Los análisis de sangre no serán positivos a menos que su corazón haya sido dañado, lo que significa que ha tenido un ataque cardíaco, y no se vuelven positivos hasta varias horas después de que ha ocurrido un ataque cardíaco. Por lo tanto, todas sus pruebas iniciales podrían ser normales y aún podría estar sufriendo de angina.

Panorama general

Una de las tareas más difíciles a las que se enfrentan los médicos es distinguir entre las diversas causas del dolor torácico. Su médico considerará sus síntomas, el examen físico, los resultados de las pruebas y los factores de riesgo de enfermedad cardíaca (tabaquismo, sexo, edad, peso, presión arterial y antecedentes familiares, por ejemplo) antes de diagnosticar la causa de su dolor de pecho. Si su diagnóstico aún no es claro, es posible que lo hospitalicen para observación o lo deriven para pruebas adicionales. Es posible que se requiera una prueba de esfuerzo con ejercicio, que brinda más información sobre sus arterias coronarias, o una endoscopia, que permite un examen directo de su esófago, para identificar la causa de sus síntomas.