¿Es mejor caminar con fuerza que correr para bajar de peso?

Aunque el ejercicio cardiovascular regular, ya sea caminar o correr, te ayuda a mantenerte en forma y con energía, una comparación lado a lado indica que correr quema 2.5 veces más calorías que tu caminata típica de 3.5 mph. La persona promedio quemará más calorías, pero una persona con un problema médico que le impida hacer jogging de alto impacto puede perder peso con caminar regularmente sin poner en riesgo su salud.

Caminar con fuerza frente a correr

Según Weight Watchers, una persona promedio de 200 libras quema alrededor de 384 calorías por hora en una caminata rápida de 3.5 mph, pero si acelera su ritmo a un trote de 5 mph, quemará 768 calorías en la misma cantidad de tiempo. Desde la perspectiva de la pérdida de peso, correr triunfa sobre la marcha rápida. Sin embargo, correr no es adecuado para todos debido a su naturaleza de alto impacto. Si le preocupa realizar ejercicio de alto impacto porque es nuevo en el ejercicio o se está recuperando de una lesión, la caminata eléctrica de bajo impacto puede ser una alternativa.

Consejos para caminar con energía de bajo impacto

Si correr no le conviene, una rutina regular de caminata rápida de bajo impacto puede ayudarlo a mantenerse en forma. Aumente sus ganancias en forma balanceando los brazos con los codos doblados 90 grados, mantenga su paso corto y firme y evite girar las caderas como si estuviera en una pasarela de moda. Mantenga sus abdominales enganchados tirando del ombligo hacia la columna vertebral y mantenga una columna neutral para cosechar los beneficios tonificantes y adelgazantes que brinda la caminata rápida.

Caminar con fuerza para bajar de peso

Según The Mirror, si camina con energía durante 30 a 45 minutos, tres veces por semana, comenzará a ver mejoras en su estado físico en aproximadamente dos semanas. Para aumentar su frecuencia cardíaca y obtener la máxima quema de calorías, mantenga un ritmo de 4 mph a 5 mph. Si este ritmo es demasiado rápido para usted, comience a un ritmo que sea cómodo y aumente gradualmente a medida que se ponga en forma.

Jogging y articulaciones de alto impacto

A pesar de la creencia arraigada de que correr tiene un costo significativo en las rodillas y otras articulaciones, un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston muestra que correr no causa mucho daño a las rodillas ni aumenta el riesgo de desarrollar artritis. De hecho, en un estudio sueco, los investigadores descubrieron que hacer jogging podría reportar beneficios a las personas que tienen o están en riesgo de desarrollar osteoartritis. El impacto de correr cuando sus pies tocan el suelo mientras trota parece aumentar la producción de proteínas que ayudan a reparar daños menores al cartílago y fortalecer el cartílago, según Jonathan Chang, cirujano ortopédico con sede en California. No obstante, consulte con su médico antes de comenzar una rutina de jogging.

La eficiencia de correr

Cuando aumenta su velocidad al rango de 4.5 mph, la mayoría de las personas encuentran que correr es más cómodo que caminar con fuerza, según un estudio de 2012 de la Universidad Estatal de Carolina del Norte. A un ritmo de 4.5 mph, la dinámica de la carrera hace que los músculos de la pantorrilla funcionen de forma más eficiente que si estuvieras caminando con fuerza a ese ritmo. Al caminar con fuerza, los músculos se alargan de forma rápida e ineficaz, lo que proporciona menos potencia que al correr. Cuando corres, los músculos de la pantorrilla se alargan lentamente y entregan más potencia. Los músculos de la pantorrilla no necesitan trabajar tan duro en una carrera como lo hacen en una caminata rápida. Cuando hace ejercicio con una eficiencia y comodidad óptimas, tiende a hacer ejercicio durante más tiempo.

El impacto de correr en el apetito

Correr libera el péptido YY de la hormona supresora del apetito, que también puede explicar por qué correr es mejor que caminar con fuerza para perder peso. Incluso los caminantes que queman la misma cantidad de calorías que los corredores al caminar con fuerza a través de distancias mayores tenían cinturas más grandes que los corredores, según un estudio de 2012 de la Universidad de Wyoming publicado en "The Journal of Obesity".