La duración de la enfermedad de la tos ferina

La tos ferina, o pertusis, a menudo se considera una enfermedad de los niños. Si bien la tos ferina suele ser más grave en los bebés, puede afectar a personas de todas las edades. A pesar de los programas mundiales de vacunación contra la tos ferina, esta enfermedad sigue siendo un grave problema de salud pública. Como la mayoría de las enfermedades infecciosas, la tos ferina comienza con un período de incubación, durante el cual la persona no presenta síntomas. Luego, la enfermedad se desarrolla en 3 etapas distintas pero superpuestas. Una vez que sus síntomas comienzan, pueden durar desde unas pocas semanas hasta varios meses.

Incubación

Bordetella pertussis, la bacteria que causa la tos ferina, solo infecta a los humanos. Una vez que se inhalan las bacterias, la fuente más común de infección son las gotitas en el aire de una persona infectada, se adhieren a las células que recubren las vías respiratorias y comienzan a multiplicarse. Según una revisión de abril de 2005 en "Clinical Microbiology Reviews", la bacteria produce al menos dos toxinas que le permiten superar sus defensas inmunológicas e invadir sus vías respiratorias. Los síntomas iniciales de la tos ferina comienzan de 7 a 10 días después de la infección.

Los síntomas

Cuando aparecen los primeros síntomas de la tos ferina, es posible que piense que tiene un resfriado. La secreción nasal, la congestión, los ojos llorosos y una tos leve anuncian la aparición de la tos ferina. La mayoría de las personas con tos ferina no desarrollan fiebre significativa, pero probablemente se sienta cansado. La tos inicial tiende a ser ronca y suele ser más molesta por la noche. Los médicos usan el término "catarral" para describir esta etapa de la enfermedad, que dura de 7 a 14 días.

Severidad creciente

A medida que la tos de la tos ferina empeora en gravedad y frecuencia, comienza la etapa "paroxística" de la tos ferina. La tos clásica consiste en 5 a 10 toses fuertes, un paroxismo, seguidas de una inhalación masiva y apresurada de aire, el "grito" que caracteriza a la enfermedad. Durante un paroxismo, los ojos saltones y las venas del cuello, la lengua que sobresale, los ojos llorosos y salivantes y la cianosis (oscuridad de los labios y la piel alrededor de la boca y los ojos) son bastante comunes. También pueden ocurrir vómitos. Los paroxismos repetidos pueden dificultar que las personas recuperen el aliento. La etapa paroxística de la tos ferina suele durar de 2 a 8 semanas, pero puede durar más.

Recuperación

Con el inicio de la etapa final de convalecencia de la tos ferina, la frecuencia y la gravedad de los paroxismos de tos disminuyen. Para la mayoría de las personas, la convalecencia comienza aproximadamente 4 semanas después de que aparecen los primeros síntomas y dura de 1 a 2 semanas. No es inusual que tanto la etapa paroxística como la de convalecencia sean más largas y usted podría estar enfermo durante 3 meses o más. Además, incluso después de recuperarse de la tos ferina, es posible que tenga breves recaídas durante varios meses cada vez que se resfría.

Inmunización

El tratamiento con antibióticos puede acortar el curso de la tos ferina si se inicia durante la etapa catarral de la enfermedad. Una vez que comienzan los paroxismos de tos, la terapia con antibióticos es de poca utilidad, aunque puede ayudar a prevenir la propagación de la enfermedad. Un estudio publicado en la edición de abril de 2011 de "PLoS One" demostró que la tos ferina prepara el escenario para la infección con otros patógenos, como la influenza, y estas infecciones pueden aumentar la probabilidad de complicaciones o muerte. La vacunación contra la tos ferina y otras enfermedades respiratorias es la mejor manera de prevenirlas.