La fisiología de una hernia de disco

Cualquiera que haya tenido una hernia de disco sabe lo dolorosa que puede ser esta afección. La familiaridad con la fisiología de una hernia de disco puede ser enriquecedora. Tener una imagen mental de la fuente subyacente de los síntomas puede ayudar a poner el dolor en perspectiva. Comprender los mecanismos comunes de las lesiones y aplicar ese conocimiento puede mantener la recuperación encaminada y ayudar a prevenir nuevas lesiones.

Anatomía

La columna vertebral apoya la postura erguida de los humanos. También alberga y protege la médula espinal y los delicados nervios espinales. Al mismo tiempo, la columna debe ser flexible y capaz de moverse en patrones complejos y coordinados. Los discos espinales contribuyen a esta función al ser las conexiones flexibles entre los eslabones rígidos de la cadena que es la columna vertebral. Los discos también sirven como pequeños amortiguadores. Su estructura se presta a su función en este sentido. El centro de un disco espinal está hecho de una sustancia pulposa y gelatinosa llamada núcleo pulposo. Rodeando y conteniendo esta sustancia hay capas de tejido conectivo fibroso llamadas anillo fibroso. En determinadas condiciones, las fibras del anillo fibroso pueden romperse. Cuando fallan suficientes fibras, el núcleo pulposo puede escapar de sus confines y sobresalir a través de una brecha en el anillo fibroso. Esto es lo que sucede cuando un disco se hernia.

Dolor

Una hernia de disco suele ser bastante dolorosa. En circunstancias normales, cuando el núcleo pulposo está contenido dentro de un disco, nunca entra en contacto con el torrente sanguíneo. Cuando un disco se hernia, el material herniado queda expuesto al sistema inmunológico y se considera un invasor extraño. Cuando el sistema inmunológico ataca el núcleo pulposo herniado, crea una reacción inflamatoria significativa. Esta inflamación no solo causa dolor de espalda, sino que también puede causar un dolor intenso que se irradia. Debido a que el disco se encuentra adyacente a los nervios espinales, esos nervios están sujetos a este entorno inflamatorio. El cerebro percibirá el dolor que proviene no solo de la espalda, sino a lo largo del trayecto del nervio afectado. Esta es la causa subyacente de la ciática, que puede estar asociada con una hernia de disco en la zona lumbar.

Síntomas adicionales

Una hernia de disco grande no solo expondrá los nervios espinales a la inflamación, sino que también puede comprimir físicamente uno o más de estos nervios. Además de transportar señales de dolor, los nervios espinales conducen información hacia el cerebro sobre la sensación general de tacto de la piel. También llevan información desde el cerebro hacia los músculos del cuerpo para coordinar el movimiento. Es por eso que una hernia de disco puede causar entumecimiento y debilidad. El patrón específico de entumecimiento o debilidad depende de qué nervio o nervios están afectados y en qué grado están comprimidos.

Mecanismo de lesión

En su libro "Trastornos lumbares", el profesor Stuart McGill, Ph.D., implica fuertemente la flexión, o la flexión hacia adelante de la columna, y la carga, o las fuerzas de compresión asociadas causadas por la flexión, como los principales mecanismos de lesión de los discos de la espalda baja. En su trabajo en el Departamento de Kinesiología de la Universidad de Waterloo, Canadá, McGill ha estudiado extensamente la respuesta de la columna lumbar a una multitud de condiciones de movimiento y carga. Basado en su investigación, McGill cree que la flexión completa de la columna repetidamente o durante un período prolongado es la raíz de las hernias de disco y que "la hernia de disco parece casi imposible sin una flexión completa". Si bien las lesiones traumáticas muy fuertes pueden causar hernias de disco, la exposición traumática sin algún elemento de flexión probablemente causará fracturas u otros tipos de lesiones antes o además de una hernia de disco.

Aplicación práctica

Los experimentos realizados por Alf Nachemson, MD, y James Morris, publicados en 1976 en el "Journal of Bone and Joint Surgery", midieron la presión dentro de los discos lumbares en respuesta a diversas posturas. Encontraron aumentos drásticos en la presión asociados con las posiciones de flexión de la columna. Incluso sentarse encorvado en una silla causaba casi seis veces más presión que estar acostado. Para evitar la lesión del disco y facilitar la curación de un disco lesionado, se debe evitar la flexión o la flexión hacia adelante de la columna vertebral. La flexión adecuada de las caderas y el levantamiento con las piernas son fundamentales. Es importante observar una postura adecuada y evitar encorvarse mientras está sentado. Deben evitarse los ejercicios como los toques de los dedos de los pies y los abdominales que flexionan la columna.