¿Los velocistas corren de puntillas?

Un video en cámara lenta de cualquier velocista de clase mundial hace que parezca que ha logrado el vuelo humano, sus dedos de los pies apenas rozan el suelo mientras patina hacia la línea de meta. Sin embargo, imitar a estos deportistas puede resultar peligroso. Hay tres formas correctas de golpear el suelo con el pie mientras corres, y es importante comprender los riesgos y beneficios de cada una y experimentar para descubrir cuál es la mejor para ti.

Golpeando el suelo

A pesar de la percepción de que los corredores más rápidos golpean el suelo con los dedos de los pies, un artículo del "New York Times" descubrió que esto no era cierto. En un estudio publicado en "The International Journal of Sports Physiology and Performance", casi el 94 por ciento de los participantes demostraron ser golpeadores de talón, incluidos algunos de los corredores más rápidos. Sin embargo, otro estudio demostró que los que golpeaban los dedos del pie distribuían el impacto de manera diferente a través de sus piernas, canalizado a través de sus tobillos y tendones de Aquiles en lugar de a través de las articulaciones de las rodillas.

La fuerza del talón

Los expertos consideran que golpear el talón es la forma natural de correr, y la evidencia definitivamente parece respaldar esto: la gran mayoría de los nuevos corredores a menudo corren de esta manera. Sin embargo, el golpe con el talón envía una gran fuerza instantánea a través de su cuerpo que puede causar lesiones importantes con el tiempo. Los zapatos para correr hacen todo lo posible para mitigar esto, pero no pueden proteger completamente su pie.

El terreno medio

Aterrizar sobre la punta de los pies es el compromiso ideal entre velocidad y seguridad. Debido a que la fuerza generada por el golpe se extiende sobre un área de superficie más grande, el impacto es significativamente menor que el que se genera mediante un golpe de talón. Sin embargo, golpear el mediopié requiere más energía que golpear el talón o el dedo del pie, lo que lo convierte en una opción ineficaz para carreras más largas.

Encontrar su equilibrio

Aunque golpear con el dedo del pie puede parecer un atajo para la velocidad, inclinarse demasiado hacia adelante en el antepié da como resultado una mala forma y una pérdida de energía y eficiencia. Los velocistas que parecen correr de puntillas a menudo redistribuyen ese peso a través de la bola de los pies y se concentran en la acción del brazo.