Obesidad, ejercicio y náuseas

El ejercicio vigoroso, especialmente poco después de comer, puede provocar náuseas incluso en los atletas más aptos. Estar sobrecalentado y deshidratado lo hace más susceptible a las náuseas inducidas por el ejercicio. Debido a que las personas obesas son menos capaces de lidiar con el sobrecalentamiento, es más probable que experimenten náuseas y enfermedades relacionadas con el calor durante un entrenamiento.

Flujo sanguíneo durante el ejercicio

Cuando hace ejercicio, sus músculos necesitan grandes cantidades de oxígeno. Para suministrar suficiente oxígeno, el flujo sanguíneo se deriva de los órganos abdominales a los músculos que trabajan. El flujo de sangre al tracto gastrointestinal se puede reducir hasta en un 80 por ciento durante el ejercicio vigoroso, señala una revisión de 2011 en la "Revista de la Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva". La sangre también se desvía a su piel, lo que ayuda a su cuerpo a disipar el calor generado durante un entrenamiento.

Náuseas durante el ejercicio

La reducción del flujo sanguíneo al intestino durante el ejercicio puede desencadenar náuseas al interrumpir las uniones entre las células que recubren el tracto digestivo. Esto permite que las toxinas producidas por las bacterias intestinales ingresen al cuerpo, lo que podría provocar náuseas y vómitos. Las temperaturas centrales elevadas y la deshidratación se suman al efecto al aumentar aún más la permeabilidad del revestimiento intestinal. Comer antes de hacer ejercicio puede empeorar las náuseas porque el ejercicio retrasa el vaciado del estómago.

Obesidad y enfermedad por calor

La obesidad puede provocar sobrecalentamiento durante el ejercicio. Las personas obesas tienen una masa corporal mayor en relación con la superficie de la piel que sus contrapartes más delgadas, lo que dificulta la disipación del calor a través del sudor. Las personas obesas también producen más calor. Un estudio publicado en "Medicina y ciencia en el deporte y el ejercicio" en febrero de 2009 comparó la capacidad de los niños con peso normal y obesos para aclimatarse al ejercicio en el calor. Los niños obesos fueron menos capaces de disipar el calor sudando al comienzo del estudio y tardaron mucho más en aclimatarse al calor que los niños de peso normal.

Recomendaciones

Si bien el ejercicio puede provocar malestar gastrointestinal, eso no significa que las personas obesas deban evitar el ejercicio. Un estudio de octubre de 2005 en "Clinical Gastroenterology and Hepatology" encuestó a personas obesas sobre hábitos de ejercicio y malestar gastrointestinal. Aunque los investigadores no preguntaron sobre las náuseas, encontraron que quienes se ejercitaban con regularidad tenían menos probabilidades de experimentar otros problemas intestinales, como estreñimiento, diarrea e hinchazón.

Para reducir el riesgo de malestar gastrointestinal, el Colegio Estadounidense de Medicina Deportiva recomienda mantenerse hidratado mientras hace ejercicio y evitar los alimentos con alto contenido de grasa o fibra antes de hacer ejercicio.