Parálisis cerebral en recién nacidos

La parálisis cerebral es una afección que afecta al cerebro de los recién nacidos. Puede desarrollarse en el útero o durante el nacimiento o la primera infancia. Esta condición afecta el movimiento, los reflejos y el equilibrio del cuerpo. Aunque el daño cerebral asociado con la parálisis cerebral no progresa, los síntomas afectan la función a lo largo de la vida. La parálisis cerebral no siempre es obvia en los recién nacidos.

Factores de riesgo

Se desconoce la causa exacta de la parálisis cerebral o PC. Sin embargo, se han identificado varios factores de riesgo. Ciertas infecciones durante el embarazo aumentan el riesgo de que el feto tenga parálisis cerebral, incluida la rubéola (sarampión alemán) y el herpes. Los problemas de salud en una madre embarazada también pueden aumentar el riesgo de parálisis cerebral, incluidas enfermedades cardíacas, presión arterial alta, diabetes y trastornos de la tiroides. Los problemas placentarios que reducen o interrumpen el flujo sanguíneo al bebé en desarrollo pueden interferir con el desarrollo del cerebro y potencialmente conducir a PC. Un parto prematuro o complicado es otro factor de riesgo de parálisis cerebral. Los problemas de salud graves que experimenta un bebé poco después del nacimiento pueden causar daño cerebral que se manifiesta como parálisis cerebral. Los ejemplos incluyen sangrado en el cerebro, infecciones graves, convulsiones y traumatismo craneoencefálico.

Parálisis cerebral en recién nacidos

Un recién nacido con parálisis cerebral puede tener dificultades para amamantar o succionar un biberón debido a los músculos de la boca débiles y descoordinados. La debilidad también puede hacer que el bebé tenga dificultades para mantener la cabeza erguida. Algunos recién nacidos con parálisis cerebral son menos activos que los recién nacidos sanos. La parálisis cerebral espástica es la forma más común de esta afección, lo que hace que los músculos estén excesivamente tensos. Los recién nacidos con parálisis cerebral espástica suelen parecer rígidos debido al aumento de la tensión muscular. Esto puede causar dificultades para vestir y bañar al bebé. Otros tipos de parálisis cerebral provocan un tono muscular bajo, lo que hace que el recién nacido parezca inusualmente flácido. Los movimientos involuntarios, como sacudidas de brazos o piernas, también pueden ocurrir en un recién nacido con parálisis cerebral. La parálisis cerebral puede no ser obvia en los recién nacidos, especialmente si el bebé tiene una forma leve de la enfermedad. Esta condición afecta los movimientos corporales y los recién nacidos no se mueven mucho.

Desarrollo y crecimiento motor

Los músculos que se ven afectados por la parálisis cerebral no siempre se desarrollan normalmente. El aumento de la tensión muscular también puede causar deformidades en los huesos y las articulaciones a medida que el bebé crece. La columna vertebral puede desarrollar curvas anormales llamadas escoliosis. Un recién nacido puede tener dificultades para levantar la cabeza brevemente y girarla hacia un lado, una habilidad que generalmente se desarrolla en 1 o 2 meses. Otros hitos tempranos del desarrollo, como darse la vuelta, levantar la cabeza o los brazos mientras está acostado boca abajo y gatear, también pueden retrasarse.

La terapia

La fisioterapia y la terapia ocupacional generalmente se prescriben cuando a un recién nacido se le diagnostica parálisis cerebral. La fisioterapia incluye estirar los músculos tensos y ejercicios de fortalecimiento para mejorar el desarrollo de las habilidades motoras. A los padres o cuidadores se les enseña cómo colocar al bebé para estimular el uso de los músculos débiles. Se fomenta el "tiempo boca abajo" para fortalecer los músculos de la espalda y el cuello. Los terapeutas ocupacionales utilizan biberones adaptados para la alimentación y asientos especializados para colocar al recién nacido y apoyar los músculos débiles.